Old Poetry Old Poetry Poetry Poets Essays Forums

Soneto a Cristo crucificado

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

 ¡Tú me mueves, Señor!  Muéveme el verte        
clavado en una cruz y escarnecido;
muéveme ver tu cuerpo tan herido;
muévenme tus afrentas y tu muerte.

 Muévenme en fin, tu amor, y en tal manera
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,        
my aunque no hubiera infierno, te temiera.

 No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

Leave a guest comment (subject to review)

    : Comment:

    Name: (required)
    Email: (required, hidden from spam)

Comments


  • August 12, 2004
    Edit | Reply
    Mi comentario es muy sencillo, un sentimiento de amor tan puro como el del poema no viene, sino por gracia del Espiritu Santo, por tanto, siendo una gracia este sentimiento de amor puro, hay que pedirla de rodillas al Dador de toda Gracia, el Espiritu Santo.
    Tambien cabe decir que, este amor solo puede existir entre el Creador y la criatura. Pero, este sentimiento de amor se volca hacia el projimo tambien, en tanto y cuanto uno ve a Dios en el otro, es decir, en mi projimo.